EL RACISMO CLÁSICO NO SE HA ERRADICADO
Las noticias de racismo han vuelto a arreciar con fuerza en los últimos días. Cuando escuché las noticias creí haber vuelto en el tiempo a mediados del siglo XIX cuando los negros eran violentamente arrancados de su natal África y llevados en barcos hasta el territorio de los Estados Unidos para trabajar en condición de esclavos en las áreas de cultivo de ese país. La noticia consignaba la tortura hacia una joven negra llamada Megan Williams. Megan, al parecer, conoció vía Internet a un grupo de jóvenes sin sospechar la tragedia que se le avecinaba, acordaron encontrarse en la ciudad de Charleston, en el estado de Virginia desde donde fue llevada hasta una zona minera conocida como Big Creek. Una vez en esa localidad la metieron por la fuerza a una choza en donde fue vilmente violada y torturada. No conformes con eso, el grupo de jóvenes blancos la ataron del cuello con un cable y la obligaron a ingerir excrementos de animales mientras le acuchillaban la pierna. La pesadilla se prolongó durante una semana, luego de lo cual los jóvenes blancos que perpetraron el brutal hecho fueron capturados.
Es un acto de maldad pura sin duda. Analizando paso a paso no me cabe en la cabeza como se pueden concebir este tipo de atrocidades. Ni siquiera s eme ocurre una sentencia digna para estos no digamos personas ni tampoco animales, francamente no existe una categoría para estos seres. Tratando de esbozar una teoría sobre el comportamiento de este tipo de seres, he pensado que todo arranca con la educación que hayan tenido en casa. Suscribo la frase “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe” del pensador francés Rousseau. Si uno mira con detenimiento a un recién nacido se dará cuenta de su inocencia y su ausencia de malicia total. Son los estímulos que van recibiendo los que van marcando el derrotero de sus actos futuros. Así, a veces con pena, los padres nos damos cuenta que nuestros hijos empiezan a mentir a determinada edad. Primero a manera de juego, luego para ocultar algunos deberes de la escuela y así van cayendo en la vorágine hasta que se convierten en verdaderos profesionales de la mentira. El niño va quedando atrás y va surgiendo el hombre. Sin embargo de mentir a cometer los actos descritos en el primer párrafo de este post hay una gran distancia. Es cuestión de escalas creo. Supongo que en el seno familiar donde se desarrollaron aquellos seres, la violencia se respiraba día a día y los que un día fueron niños inocentes, terminaron convirtiéndose en horrendos monstruos capaces de cometer atrocidades como las descritas.
El racismo no está erradicado ni mucho menos. Incluso el Ku Klux Klan, temida secta del siglo pasado y que se creyó extinta aun funciona en otros niveles. Si bien es cierto que la mayoría de las personas rechazan el racismo en su expresión más violenta y bárbara, aún son complacientes con algunas discriminaciones. El problema de fondo no ha desaparecido, simplemente se ha transformado abandonando los actos violentos y volviéndose más sutil, traduciéndose en calidad de puestos de trabajo o simples miradas despreciativas. Como bien lo dijo Martin Luther King en la carta que escribió mientras estuvo confinado en la prisión de Birmingham, el principal impedimento para conseguir la libertad de los negros estaba en los blancos moderados y no en los grupos extremistas como el Ku Klux Klan.
LA DESFACHATEZ DE ALBERTO FUJIMORI NO TIENE LÍMITES
Y al parecer la novela japonesa va llegando a su fin y el ex presidente peruano Alberto Fujimori fue extraditado el pasado fin de semana, luego de siete años de alejamiento de sus compatriotas como el mismo se encarga de decir en cada entrevista. Es tal la desfachatez de este sujeto que cuando le preguntaron cómo tomaba esta extradición, dijo, sonriendo burlonamente, como ha sido su característica, que será una buena oportunidad para reencontrarse con el pueblo peruano luego de siete años de separación. La sensación que deja el ex presidente es que poco o nada le importa su destino y que, aunque sea dentro de un juego de palabras, él y su séquito siempre serán los ganadores. Es increíble la manera obsesiva y apasionada con la que es defendido por sus partidarios en el Perú tomando en cuenta que cuando se marchó, los dejó en estado de total desamparo y, en una falta de educación y sobre todo de hombría, renunció a su cargo desde Japón y además vía fax. Algo insólito en la historia de ese país y probablemente en la historia mundial. Sin embargo, sus partidarios, y hablo de los que tienen cargos políticos, lo defienden a capa y espada, muchas veces dejando la educación guardada y emprendiendo una serie de malas maneras. En particular me resulta gracioso y tragicómico ver al jefe de campaña del partido de Alberto Fujimori, el señor de apellido Rafo. Es un tipo de poca preparación política y jurídica a todas luces y siempre queda desestabilizado y hasta ridiculizado en cuanta entrevista se presenta. Uno puede verlo por el cable y parece estar viendo a un hijo defendiendo a su padre o a un hombre defendiendo a su hermano. Constantemente se reinventa y va bajando de nivel. Cuando Alberto Fujimori se encontraba en Japón, lejano y ajeno a todo atisbo de proceso judicial, el tal Rafo sostenía que el ex presidente no regresaba al Perú porque en ese país no estaban dadas las condiciones jurídicas y políticas para que se presente en un juicio con garantía de imparcialidad y que por el momento, Fujimori, pensaba rehacer su carrera política en el Imperio del Sol. Esto me resultaba increíblemente sarcástico puesto que las leyes peruanas contemplan que el candidato a la presidencia debes ser peruano de nacimiento.
Luego, cuando pasaron los años, en una audaz maniobra, Alberto Fujimori apareció en Chile. En verdad no es que apareciera como un fantasma sino que se tuvo conocimiento que el ex presidente peruano había tomado un vuelo desde Japón con destino a ese país. Fue tal la sorpresa de la maniobra que muchos de sus partidarios no estaban enterados de la primicia al ser consultados por la prensa de ese país. Pero Rafo como jefe de campaña y casi hijo putativo de Fujimori, si estaba al tanto y respondió a las inquietudes de la prensa sosteniendo que Fujimori había tomado la decisión de viajar rumbo a Chile simplemente para estar más cerca de sus compatriotas peruanos y anunciar desde ya su candidatura para las elecciones peruanas del 2011, como dije, argumentos de niños.
