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EL AÑO SABÁTICO Y LA PLANILLA CERO

Posted in Uncategorized by Paulinea on the November 7th, 2007

Uno se puede topar con muchas cosas mientras navega en Internet, por ejemplo me sucedió un caso muy gracioso hace un par de años y que ahora recuerdo con cierta ternura, claro que en ese momento echaba chispas después de lo sucedido pero el tiempo sabe hacer su trabajo. Sucedió que estaba investigando acerca de algunos postgrados para realizar en línea, desde mi casa y me terminé yendo a una bolsa de trabajo sólo para encontrar un trabajo que en un principio parecía ajustarse a mis necesidades.

Pero es bueno situarnos en contexto para observar mejor el panorama de lo que sucedía en mi vida por aquel tiempo. Mi educación había sido muy vertiginosa y desde que ingrese a la escuela, se puede decir que no paré, claro que están las vacaciones de fin de año y eso pero me refiero a que no tuve realmente un año sabático como me hubiese gustado. Terminé el colegio e inmediatamente ingresé a la universidad, el cambio me gustó mucho, los nuevos amigos, las nuevas experiencias y el “mundo” en general me sentaron bien, pero, haciendo cuentas, ya eran más de quince años sin descanso, un real descanso. Por otra parte, ya había cogido viada y nada me costaba dar el último aire para ingresar a la recta final de la universidad. Así lo hice y terminé la carrera universitaria en el tiempo ideal, no repetí ningún curso, complete mi número de créditos electivos, mis horas de práctica y todo lo que se necesitaba para graduarse. Una vez hecha mi graduación, ni siquiera tuve que ir a tocar puertas pues me ofrecieron un trabajo casi de inmediato. El año sabático que quería tomarme se seguía postergando. La oferta era irrechazable pues se trataba de un contrato para un proyecto de casi tres años de duración y decidí tomarlo pensando que luego tendría tiempo para tomarme un respiro, la paga era muy buena. Pues pasaron otros tres años y ya casi eran veinte años sin descanso, pero al fin había llegado mi hora, el proyecto concluyó, tenía una buena cuenta en el banco y mi horizonte parecía despejado, así que decidí tomarme un año de descanso.

Sin embargo no deseaba que mi cuenta en el banco se redujera, pues deseaba invertir ese dinero en un postgrado, el cual tenía pensado hacerlo en la modalidad en línea. Así que, investigando sobre qué universidades me ofrecían este servicio me desvié hacia las bolsas de trabajo en la cual encontré un trabajo que consideré ideal, se trataba de algo muy simple, precisamente lo que andaba buscando. El trabajo consistía en la atención al público en un local de esparcimiento y decidí acercarme al lugar citado a solicitar el empleo personalmente, la paga era digamos aceptable y el horario también, un trabajo sin mayores presiones y donde seguramente tendría la oportunidad de conocer gente interesante y además de ganar experiencia en el trato con distintos tipos de personas. Pero hubo un detalle en mi “contrato” y era que las dos primeras semanas debía de estar a prueba en el trabajo de aquel local, luego de lo cual pasaría a trabajar oficialmente, siempre y cuando hubiese colmado las expectativas del puesto. En el balance fueron dos semanas excelentes, hice buenas amistades con los clientes del local y sólo en propinas obtuve casi la misma cantidad del sueldo que tenía proyectado ganar. Además de este respaldo estaban las encuestas escritas que s eles pasaba a los clientes en las que obtuve calificaciones bastante altas, más que en la universidad. Mi contrato estaba asegurado, pero mi jefe tenía otra idea al parecer.

El último día de mi período de prueba, el jefe me citó en su oficina y me anunció que era el fin del vínculo laboral y que ya no trabajaría más. Me extrañó mucho el anuncio y fue tanta la sorpresa que no atiné ni a reclamar, simplemente me retiré. Fue una experiencia bastante amarga, me preguntaba qué había hecho mal, quizá haya sido una intriga creada por algún compañero de trabajo, alguna queja de un cliente tal vez, miles e pensamientos me asaltaban y decidí olvidar el asunto. Pasaron los meses y de pronto viendo la televisión me entré de la causal de mi despido. Sucedió que este local, mejor dicho, su dueño, era conocido por emplear el método que bautizaron en el reportaje como “planilla cero” y que consistía en reclutar una serie de jóvenes para el empleo y someterlos a las malditas dos semanas de prueba luego de las cuales corrían la misma suerte que yo, eran despedidos sin pago de ningún tipo. Este sujeto se la pasó así casi dos años, con promesas incumplidas de trabajo y sin gastar un solo euro en pago de personal, gente nunca le faltaba, muchos latinos fueron sus principales víctimas hasta que uno de los afectados denunció el hecho a la policía, la cual hizo un seguimiento del caso y determinó la modalidad de estafa que se venía cometiendo. El local fue cerrado de inmediato y el sujeto denunciado en la fiscalía.


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