La importancia de la comunicación estratégica
En primer lugar para poder comprender este asunto, debemos analizarlo de manera calmada y sin sobresaltos. En sÃ, llamamos comunicación estratégica a la coordinación de todos los recursos comunicacionales externos e internos de la empresa (publicidad, marketing, folleterÃa, canales comunicativos, ambiente laboral, organigrama, distribución espacial, higiene, atención al cliente, posventa, etc.). Cabe señalar que todos recursos sirven en gran medida para que las compañÃas puedan diferenciarse de la competencia y asà poder lograr un lugar en la mente del público objetivo que les interesa. Asimismo, no debemos olvidar que las estrategias de comunicación asà descritas tienen los rasgos que caracterizan a toda estrategia, con la única acotación de que, en este caso, para el logro de sus metas los jugadores utilizan el poder de la interacción simbólica en vez de la fuerza o cualquier otro sistema de interacción fÃsica. Entonces, una estrategia de comunicación cumple al menos tres funciones. La primera de estas se relaciona a que se debe obligar a una reflexión y a un análisis periódico sobre la relación de una organización o de una marca con sus públicos. En sÃ, básicamente se trata de establecer si las relaciones de una organización con su entorno son las más adecuadas, y, en concreto, si el componente simbólico de esa relación es el que más se adecua para la misión y los fines que dicha organización pretende alcanzar. La segunda función que cumple una estrategia de comunicación se vincula al hecho que se debe definir una lÃnea directriz de la comunicación. Esto se debe realizar para que de esta manera se pueda precisar de manera objetiva que sistemas conviene utilizar y qué peso relativo ha de tener cada uno en razón de los objetivos asignados, los público objetivo, las rentabilidades comparadas y las posibles sinergias que puedan generarse. Finalmente, en tercer lugar, encontramos que otra de las funciones de la estrategia de la comunicación es poder dar coherencia a la pluralidad de las comunicaciones que se puedan presentar en una compañÃa. Por este motivo, la estrategia de comunicación se convierte asà en el marco unitario de referencia al que se remiten todos los actores de la organización, encauzando de facto una misma lectura de los problemas y de las oportunidades. Lo más recomendable es que se pueda establecer en conjunto, los mismos valores, un lenguaje compartido, y, sobre todo, que se de coherencia a la pluralidad de voluntades y a la tremenda complejidad de las actuaciones que pueden darse en una institución.
De otro lado, cabe acotar que desde hace algún tiempo atrás, más precisamente desde hace quince años, el establecer o estructurar una compañÃa ya no solo depende de la producción, del marketing o de las ventas que se puedan llegar a realizar. La situación ha cambiado de manera radical y hoy en dÃa el camino de la comunicación de carácter estratégico va por otro rumbo. Actualmente, los grupos empresariales si tienen alguna clase de interés en una compañÃa lo dan a conocer y junto a este, adjuntan una serie de exigencias que deben ser cumplidas. Por eso, para que la comunicación estratégica pueda ser efectiva se necesita que se cumplan los objetivos financieros que se presentan en una diversidad de frentes. Por ejemplo, se tiene que generar, mantener y afianzar la confianza de los clientes y la disposición hacia el trabajo. En sÃ, para que este trabajo pueda ser productivo se necesita mucho tacto y una gran dosis de persuasión. Por esta razón, este tema, o sea el de la comunicación estratégica es el que debe ser usado de manera constante. Es la ruta a seguir para lograr resultados positivos.
En resumen, se puede llegar a decir que para cumplir las demandas de este tipo de comunicación se necesita analizar de manera profunda el panorama que esta tiene. O sea, tratar de comprender sus necesidades. Por eso, se debe lograr que las compañÃas lleguen a tener un ambiente social en el que prime por sobretodo la información. En sÃ, debe ser más proactivo para que de esta manera se puedan obtener resultados concretos de forma más rápida. A su vez, no se debe dejar de lado el hecho que las compañÃas no solo deben conformarse con ser meras generadoras de riqueza. También, es importante que tengan muy presente los asuntos de Ãndole ético, asà como la responsabilidad con su trabajo para que de esta forma los resultados sean profesionales, competitivos y de gran calidad. Lo ideal es que no solo venda sino se hagan negocios a gran escala. Ese es el objetivo a cumplir.
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